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Las mejores calas de Cabo de Gata solo accesibles en barco

2 septiembre 2024·7 min de lectura

Por qué muchas calas del Cabo son inaccesibles por tierra

El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es el litoral volcánico más bien conservado del Mediterráneo español. Esa misma naturaleza volcánica —que creó acantilados de basalto de hasta 80 metros de altura, lajas de roca afilada y ensenadas cerradas— hace que muchas de sus mejores calas sean completamente inaccesibles a pie. No hay caminos. No hay carreteras. En muchos casos, el Parque Natural prohíbe expresamente el acceso terrestre para proteger los ecosistemas dunares y los nidos de aves.

La única manera de llegar es desde el mar. Y ahí es donde el barco cambia todo. Mientras los turistas que visitan el Cabo en coche recorren los mismos senderos hasta las mismas playas, los que llegan en barco descubren un mundo aparte: aguas que apenas han sido perturbadas, fondos marinos en perfecto estado, y la sensación real de ser el primero en pisar ese lugar.

Además, en verano las calas más conocidas se llenan de bañistas a partir de las diez de la mañana. El barco permite llegar antes, fondear en aguas tranquilas, y disfrutar de esa calma que los que van por tierra nunca conocerán.

Cala Rajá: piedras negras y posidonia oceánica

Cala Rajá es una de esas calas que en cuanto la ves desde el barco entiendes que merece el viaje. El nombre viene de la fisura —la raja— que los acantilados volcánicos forman en la roca para abrirse al mar. La playa, pequeña y recogida, está formada por cantos rodados de color negro intenso: piedra volcánica pulida por siglos de oleaje mediterráneo.

Bajo el agua, el espectáculo empieza a apenas cuatro metros de profundidad. La posidonia oceánica —la planta marina que actúa como pulmón del Mediterráneo y que da al Parque Natural gran parte de su valor ecológico— forma praderas densas y saludables en el fondo de Cala Rajá. El agua es tan clara que desde el barco se puede ver el fondo antes de saltar. En días buenos, la visibilidad supera los 15 metros.

En la posidonia viven sargos, serránidos, estrellas de mar y, si hay suerte, algún pulpo que ha elegido las rocas del borde del fondo para hacer su guarida. Snorkelear sobre esta pradera es una de las experiencias más silenciosas y reveladoras que ofrece el Parque Natural.

Cala del Plomo: agua cristalina, pulpos y sargos

Cala del Plomo toma su nombre del color gris plomizo de los acantilados que la rodean. Es una cala de tamaño medio, más abierta que Rajá, con un agua que en verano alcanza tonos turquesa imposibles gracias a la combinación de fondo claro y luz mediterránea directa. No hay sombra natural: la roca cae vertical al mar desde ambos lados, lo que la convierte en una auténtica piscina natural.

El atractivo submarino de Cala del Plomo es su riqueza en fauna bentónica. Los pulpos son los reyes aquí: las rocas del fondo, irregulares y con cavidades, son el hábitat perfecto para estos cefalópodos. No es raro ver durante el snorkel a un pulpo cambiando de color en cuestión de segundos, adaptándose al fondo mientras observa al intruso con sus enormes ojos. Los sargos —peces de cuerpo plateado con franjas verticales oscuras— nadan en grupos alrededor de las rocas y no muestran ningún miedo al snorkelista que se acerca despacio.

Cala del Carnaje: acantilados verticales y cormoranes moñudos

Si hay una cala que hace que los pasajeros se queden sin palabras al llegar, esa es Cala del Carnaje. Los acantilados que la encierran son prácticamente verticales, con caídas de 40 a 60 metros de roca volcánica oscura. La escala es difícil de apreciar hasta que estás debajo, con el barco fondeado y la roca elevándose sobre la cubierta. La sensación es de estar dentro de una catedral de piedra negra.

Cala del Carnaje es una colonia de cría de cormoranes moñudos, uno de los palmípedos más característicos del Parque Natural. Los cormoranes usan los salientes y cornisas de los acantilados para nidificar entre primavera y principios de verano. Desde el barco se pueden ver a varios metros de distancia, secando las alas extendidas —el cormorán tiene plumas menos impermeables que otras aves marinas, por lo que necesita secarlas al sol después de cada zambullida— o lanzándose al agua en picado para pescar.

La cala no es apta para snorkel en días de viento del este, cuando el oleaje rebota contra los acantilados y crea corriente. Pero en días de calma es uno de los fondeos más espectaculares del Parque. El patrón siempre evalúa las condiciones antes de elegir el punto de fondeo del día.

Ensenada de los Escullos: flamencos al amanecer

La Ensenada de los Escullos es diferente a las anteriores: más amplia, con el castillo de los Escullos vigilando desde la colina y las Salinas de Cabo de Gata visibles en el fondo de la bahía cuando el aire está limpio. Lo que hace especial a este fondeo al amanecer son los flamencos.

En la franja horaria entre la salida del sol y las nueve de la mañana, cuando las salinas están en calma total y la luz es todavía dorada y lateral, los flamencos se alimentan en las zonas someras que quedan justo en el límite entre las salinas y el mar. Desde el barco fondeado en la ensenada, con los motores apagados, se puede observar grupos de hasta 50 o 60 flamencos a una distancia de 200-300 metros. La imagen del plumaje rosa sobre el agua dorada de primera hora es uno de los momentos más fotográficos del Parque Natural.

En temporada alta (julio-agosto) los flamencos son menos visibles durante el día, por eso esta parada funciona mejor en las salidas de mañana temprano de las excursiones de primavera y otoño.

La ventaja real del barco frente a los turistas a pie

Comparar la experiencia del barco con la del senderismo por el Cabo no tiene mucho sentido: son experiencias distintas. Pero sí hay ventajas concretas y objetivas que el barco ofrece y que a pie son imposibles.

La primera es el acceso. Las calas descritas en este artículo son inaccesibles a pie, no como retórica sino de forma literal: no hay camino hasta ellas. La segunda es la perspectiva: el Parque Natural Cabo de Gata es un parque fundamentalmente marino, y sus formaciones geológicas —arrecifes, columnas basálticas, farallones— solo se ven en su dimensión completa desde el agua. Desde tierra, el faro de Cabo de Gata parece simplemente una torre blanca. Desde el mar, con los acantilados a cada lado y el agua verde bajo la quilla, es una experiencia arquitectónica y paisajística completamente diferente.

La tercera ventaja es la capacidad de moverse. Si una cala está llena o el viento la hace incómoda, el barco se desplaza a otro punto en diez minutos. A pie, cambiar de destino supone una hora de caminata bajo el sol.

Mejor época del año para la máxima visibilidad

La visibilidad submarina en Cabo de Gata es buena durante casi todo el año, pero hay períodos donde alcanza su punto máximo. Septiembre y octubre son los meses de visibilidad más alta: el agua ha acumulado calor durante todo el verano (24-25°C), las lluvias de otoño todavía no han aportado partículas en suspensión al mar, y los vientos de levante han amainado. En estos meses, las días buenos ofrecen visibilidades de 15-20 metros, con fondos de posidonia perfectamente visibles desde la superficie.

Junio también es excelente: el plancton de primavera ya se ha disuelto, las aguas se han calentado (20-22°C), y los turistas de julio-agosto todavía no han llegado. Las calas que en agosto requieren llegar a las siete de la mañana para encontrarlas vacías, en junio están tranquilas a cualquier hora.

Los meses de menor visibilidad son típicamente febrero-marzo, cuando las lluvias invernales y la mezcla de aguas por las tempestades pone partículas en suspensión. La temperatura también baja a 14-15°C, lo que hace el snorkel menos apetecible sin traje de neopreno.

Qué llevar en el barco para las calas

El equipo de snorkel —máscara, tubo y aletas— está incluido en nuestra excursión, así que no hace falta traerlo. Pero hay elementos de equipaje personal que marcan la diferencia:

  • Protector solar mineral o biodegradable: Los filtros solares químicos convencionales contienen sustancias (como la oxibenzona) que dañan la posidonia oceánica y el coral. El Parque Natural recomienda protectores minerales o biodegradables. Aplícalo al menos 20 minutos antes de entrar al agua para que no quede restos en la superficie.
  • Escarpines o zapatillas de agua: Las entradas a las calas volcánicas tienen fondos de piedra irregular. Los escarpines protegen los pies y dan seguridad al caminar por las rocas.
  • Agua en abundancia: El sol mediterráneo sobre el barco deshidrata más de lo que parece. Un litro por persona para una excursión de hora y media es mínimo.
  • Toalla y ropa de abrigo: Al volver de nadar, el viento en cubierta enfría rápido. Una camiseta seca y una toalla grande son imprescindibles.
  • Cámara acuática o funda impermeable: Los fondos de posidonia, los pulpos y los sargos merecen ser fotografiados. Muchos smartphones con funda impermeable ofrecen resultados sorprendentes a poca profundidad.

El chaleco salvavidas para todos los pasajeros está incluido y es obligatorio durante la navegación. En las calas, el capitán lo indica cuando se puede retirar para snorkelear.

Accede a estas calas en nuestra excursión

Excursión en barco con snorkel — 1h 30min, desde 35€

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